La amarga violencia civil y el terrorismo en las últimas semanas, concentrados en Hebrón y en Jerusalén, y que giran en torno a la cuestión de la Mezquita Al Aqsa, fueron atribuidos por varios comentaristas a una serie de causas y razones.
◾ Estos incluyen: el estancamiento en el curso político y su frustración concomitante, la debilidad de la Autoridad Palestina y la incapacidad de sus dirigentes, la mentira de que “Al Aqsa está en peligro”, y el uso generalizado por las nuevas generaciones de los medios sociales con sus imágenes gráficas exaltando el martirio.
◾ El componente central y primordial de la crisis actual es la incitación de un público árabe enardecido. El adoctrinamiento extremo anti-israelí y antisemita que es tan omnipresente en todos los niveles de la sociedad palestina ha llevado inevitablemente a la violencia y al terrorismo.
◾ Incitación y manipulación de una comunidad en particular – los fieles en las mezquitas, la generación más joven en jardines de infantes, escuelas y colegios y la comunidad adulta en general a través de los medios electrónicos – se han convertido en una de las principales armas tácticas en el arsenal de las sociedades árabes en general y los dirigentes palestinos en particular.
◾ Una cultura de desconfianza y odio, avivada por la constante incitación religiosa y pública, inevitablemente conduce a la violencia y al terrorismo, y como tal, socava el concepto de relaciones pacíficas. Un liderazgo que de manera abierta y oficial sanciona y fomenta esa incitación no puede venir con las manos limpias a la comunidad internacional y quejarse por la falta de progreso en el proceso de paz.
La amarga violencia civil y el terrorismo en las últimas semanas, concentrada en Hebrón y en Jerusalén, girando en torno al tema de la Mezquita Al Aqsa y envolviendo a los árabes tanto en Israel como en los territorios en disputa, están siendo atribuidos por varios comentaristas a una serie de causas y razones.
Estas incluyen: el continuo estancamiento político y su asociada frustración, la debilidad de la Autoridad Palestina y la incapacidad de sus dirigentes y el uso generalizado de los medios sociales por las nuevas generaciones con sus imágenes gráficas de muertos y heridos.
Esta tensión de razonar ha sido llevada a lo absurdo. En una curiosa manera de ver, algo rebuscada, e incluso irresponsable expresada por el Secretario de Estado estadounidense Kerry, atribuyendo la violencia a la política de asentamientos de Israel!
Sin embargo, cualesquiera que sean las causas más profundas – que sin duda necesitan ser abordadas, el componente central y primordial de la crisis actual es la incitación de un público árabe motivado. El uso del antiguo falso mito del liderazgo político y religioso palestino de que la Mezquita Al Aqsa está en peligro a fin de enardecer al público palestino en un frenesí rápidamente se está saliendo fuera de control.
Trágicamente, el adoctrinamiento extremo anti-Israel y anti-semita tan omnipresente en todos los niveles de la sociedad palestina ha llevado inevitablemente a la violencia y al terrorismo, menoscabando cualquiera esperanza para las relaciones pacíficas entre los dos pueblos.
La incitación en el mundo árabe ha jugado un papel central en los últimos años en dirigir las opiniones de la sociedad. La incitación moldea las acciones de la comunidad, ya sea a través de llamadas de los líderes religiosos y civiles, o en el contexto nacional más moderno y amplio, de los medios electrónicos, la televisión e Internet.
Primeros usos de incitación a comienzos de los años 1900
La historia de la incitación institucional por las autoridades árabes en la Palestina del Mandato en 1920, 1929 y 1936 está bien documentada e incluye los sangrientos disturbios iniciados intencionalmente, masacres y pogromos contra los judíos.
Haj Amin Al Husseini, el Gran Muftí de Jerusalén durante la década de 1920 y 30, fue uno de los líderes más influyentes y poderosos en el mundo islámico. Este promovió y organizó los disturbios musulmanes contra los judíos palestinos que dio como resultado cientos de muertes. Este incluso fue juzgado y condenado por las autoridades del Mandato Británico en abril, 1920 por incitar disturbios contra los judíos en Jerusalén.
En lo que apenas es diferente a la violencia de hoy, en 1929 turbas que incitan atacaron las áreas judías ortodoxas de Jerusalén y la violencia se extendió rápidamente hacia Hebrón, Motza y Safed, todas las antiguas comunidades judías en Palestina que supuestamente vivían en armonía con sus vecinos árabes. Estos no eran “asentamientos sionistas”.
El funcionario del distrito Beersheba Aref el Aref, predicó un sermón inflamatorio iniciando rumores de que los judíos había asesinado árabes en Jerusalén, de que judíos habían incendiado la Mezquita Al-Aqsa (supuestamente esto fue documentado con una foto falsa) y que los judíos planeaban construir una sinagoga cerca del Muro de los Lamentos. Bandas árabes descendieron sobre la comunidad judía ortodoxa de Hebrón, asesinando a sesenta e hiriendo a cincuenta habitantes. Los bebés fueron decapitados. Los antiguos Rabinos fueron castrados. Hubo incidentes de violación, tortura y mutilación, incluyendo el desgarrar manos y dedos de los cuerpos.
Un comité de investigación británico asignó “una parte de la responsabilidad por los disturbios al Muftí y a miembros individuales del ejecutivo árabe”.
Incitación Árabe del 2005 luego de la publicación de las caricaturas en Dinamarca
Un ejemplo más reciente del potencial explosivo de la incitación árabe fue la respuesta mundial de los musulmanes a la publicación de 12 caricaturas editoriales, la mayoría de las cuales representaban al Profeta Mahoma, en el diario danés Jyllands-Posten en septiembre, 2005. Esto dio lugar a protestas en todo el mundo musulmán, algunos de los cuales se extendieron en violencia incluyendo el incendiar las embajadas danesas en Siria, Líbano e Irán, asaltar edificios europeos y la quema de las banderas danesa, holandesa, noruega, francesa y alemana en la ciudad de Gaza.
Según informes de prensa, al menos 200 personas – la mayoría de ellos musulmanes – murieron en las protestas anti-danesas y más generalmente anti-occidentales y anti-cristianas en varios países musulmanes donde las caricaturas fueron republicadas (en una minoría de casos) o como resultado de informes en televisión y prensa. Algunos fueron asesinados por la policía tratando de controlar las manifestaciones, otros – como en el caso de Nigeria – en enfrentamientos entre musulmanes y turbas cristianas que se desataron luego de las manifestaciones contra las caricaturas.
En el Medio Oriente, un boicot comercial condujo a la eliminación de los productos daneses en los supermercados: Arla Foods, una de las empresas más grandes, estimó sus pérdidas en el 2006 a $223 millones. Embajadas y consulados daneses fueron atacados y quemados en Siria, Líbano, Afganistán, Irán, Pakistán, Nigeria e Indonesia.
Después de Yusuf Al-Qaradawi, el predicador de la Hermandad Musulmana y presentador de un popular programa de televisión en Al-Jazeera, llamó en febrero, 2006 por un “día de furia” público contra las caricaturas, los disturbios se intensificaron en ataques generalizados contra objetivos occidentales. Para añadir grasa al fuego, hubo informes de que danesas neonazis, en colaboración implícita con activistas musulmanes, planeaban una quema pública del Corán (aunque estos fueron interceptados por la policía danesa). En Damasco, los manifestantes incendiaron las embajadas de Noruega y Dinamarca. Y en Libia, donde los manifestantes irrumpieron en un consulado italiano, al menos 9 personas murieron.
Los medios de comunicación y la actual Incitación Árabe-Palestina
La incitación y manipulación de una comunidad en particular – los asistentes a las mezquitas y la generación más joven a través del sistema de educación en los jardines de infantes, escuelas e instituciones universitarias y la comunidad adulta en general a través de los medios de comunicación electrónicos – se ha convertido en una de las principales armas tácticas en el arsenal de las sociedades árabes en general y de los dirigentes palestinos en particular.
Del mismo modo y no menos poderoso, la creciente tendencia a glorificar oficialmente a los terroristas mediante la publicación de sus fotos en aulas, dedicándoles calles o plazas públicas y en repetidas ocasiones transmitiendo canciones y videos glorificándolos, constituye claramente un componente integral del uso más sutil de incitación para manipular la mentalidad del público palestino.
Incitación en los medios de comunicación sociales
La incitación en el pasado, antes de la era de los medios de comunicación e Internet, ha sido relativamente local y en gran parte restringida a comunidades específicas de los que asisten a las mezquitas en los rezos de los viernes por la mañana. Ahora, la industria de incitación de masas utilizó como arma para manipular e influir a millones se ha convertido ahora en un arma realista y letal. Difundir rumores infundados de boca en boca, de pueblo en pueblo ya no es necesario cuando armas tales como Twitter, Facebook y el patrocinado canal de televisión qatarí Al-Jazeera tienen la capacidad para incitar a millones en Internet y a través de imágenes televisadas y en la presentación de informes parcializados. Todas estas imágenes están destinadas a despertar la ira y el odio y provocar disturbios, violencia y terror entre un público que tiene la capacidad y propensión a ser incitados y volcarse a la violencia. Todo esto ocurre con la ostensible bendición de la autoridad religiosa instigando la incitación.
Mientras que algunos en las sociedades occidentales en el pasado veían la localizada incitación como un rasgo tolerable de la cultura religiosa en las sociedades no democráticas, arcaicas o feudales, e incluso como una forma de libertad de expresión, la comunidad internacional ya no puede menospreciar la incitación moderna.
Los medios de comunicación populares e influyentes incluyen este tipo de incitación incendiaria a diario en innumerables hogares árabes. Los canales de televisión, entre ellos Al-Jazeera, refuerzan de forma periódica la imagen de un Israel demoníaco que no sólo asesina a niños árabes indefensos, sino que esparce drogas deliberadamente, virus mortales, el vicio y la prostitución en el mundo árabe o intenta envenenar el alimento y el agua palestina.
Los Protocolos de los Sabios de Sión, la más notoria fabricación antisemita en la historia, ha sido durante mucho tiempo un best-seller en el mundo árabe. En el 2002 fue “dramatizada” para la televisión egipcia en una exitosa serie multimillonaria en dólares, “Jinete sin Caballo”, que se proyectó durante Ramadán. No menos atroz, un año más tarde, fue el la horrible serie antisemita sirio-libanesa en televisión “Al-Shattat (La Diáspora)”, que incluyo escenas repugnantes de reconstrucción de la calumnia del “libelo de sangre”, como si se tratara de una práctica ritual judía normal. De hecho, el mito europeo medieval de los judíos en asesinar a niños cristianos y usar la sangre de sus víctimas para las matzot de Pascuas es propagado extensamente y es una creencia generalizada en el mundo árabe.
Se ha vuelto “normal” en las últimas cuatro décadas ver a los líderes israelíes desde Golda Meir, Moshe Dayan, Ariel Sharon, Ehud Barak a Ehud Olmert estigmatizados como monstruos en símbolos nazis, manos chorreando sangre o bañadas en un halo de esvásticas.
Tales toxinas antijudías no son simplemente un subproducto del conflicto árabe-israelí. Estas derivan de temas tradicionales islámicos sobre estereotipos antisemitas, imágenes y acusaciones de origen cristiano europeo. El tono es particularmente cruel, grosero, y a menudo espeluznante en su incitación a la violencia.
Las siguientes palabras del prominente saudita Jeque Abd al-Rahman Al-Sudayyis, imam de la Mezquita Ka’aba en la Meca (el santuario más importante del mundo musulmán), son representativos de miles de tales sermones transmitidos regularmente en el mundo árabe: “Los judíos de hoy [son] los hijos de la maldad, infieles, distorsionadores de las palabras de [Dios], adoradores de becerros, asesinos de profetas… la escoria de la raza humana a quien Alá maldijo y convirtió en monos y cerdos”.
La interminablemente y repetitiva demonización de los judíos de Israel como “nazis” ha embestido en casa un mensaje de odio feroz a millones de árabes en el Medio Oriente. Por lo tanto no es de extrañar que el sentimiento producido por esas groseras caricaturas, debe dar lugar a una canción popular titulada “Yo Odio Israel”, que hace tan sólo unos años, fue un gran éxito en El Cairo, Damasco y Jerusalén Oriental. Más que eso, a juzgar por la gran cantidad de este tipo de manifestaciones venenosas antisemitas (especialmente en Egipto), podemos decir que los niveles de hostilidad han aumentado en lugar de disminuir con el tiempo.
Particularmente preocupante es el hecho que los teólogos árabes, intelectuales, artistas y profesionales son gente tan prominente en promover los estereotipos racistas de esta clase. Uno se encuentra con editores jefe de diarios del establishment, autores de los libros más vendidos, decanos de facultades en la universidad y otros “expertos” académicos sobre Israel, judaísmo y los judíos ante la vanguardia de tal intolerancia. En otras palabras, el antisemitismo árabe no es sólo un tema de manipulación gubernamental, demagogia islamista, propaganda organizada, atraso social, o crudo odio primitivo – aunque todos estos elementos están de hecho presentes. Este posee una legitimidad cultural e intelectual. Por otra parte, la ubicuidad del odio y el prejuicio ejemplificado por este duro antisemitismo comprometido, que sin duda supera la demonización de los períodos históricos anteriores – si la Edad Media cristiana, la Inquisición española, el caso Dreyfus en Francia o de la Rusia zarista. El único ejemplo comparable sería el de la Alemania nazi, en el que también se puede hablar de unas dimensiones genocidas “eliminacionistas de antisemitismo”, que culminaron finalmente en el Holocausto.
Referencias a la incitación en los Acuerdos entre Israel y los Palestinos
La necesidad de evitar el uso de la incitación y la propaganda hostil ha desde el inicio del proceso de paz sido aceptado y reconocido por todos los interesados y se le considera esencial el lograr cualquier solución pacífica del conflicto árabe-israelí. En consecuencia, se incluyeron disposiciones a fin de impedir la incitación en los diversos acuerdos y memorandos firmados entre Israel y los palestinos. Lamentablemente, tales acordadas disposiciones han mantenido una “letra muerta” en el comportamiento de los palestinos.
◾El Acuerdo Provisional Israelí-Palestino sobre Cisjordania y la Franja de Gaza establece en su artículo XXII, párrafos 1 y 2, que trata de “las relaciones entre Israel y el Consejo [Palestino]:
1. Israel y el Consejo tratarán de fomentar el entendimiento mutuo y la tolerancia y en consecuencia se abstendrán de incitar, incluyendo propaganda hostil contra el otro y, sin derogar el principio de la libertad de expresión, adoptarán medidas legales para evitar que esa incitación por cualquiera de las organizaciones, grupos o individuos dentro de su jurisdicción.
2. Israel y el Consejo se asegurará de que sus respectivos sistemas educativos contribuyan a la paz entre los pueblos israelí y palestino y la paz en toda la región, y se abstendrán de introducir cualquier motivo que pudiera afectar negativamente al proceso de reconciliación.
◾ El Anexo VI del Acuerdo Interino – Protocolo Relativo a los Programas de Cooperación entre Israel y Palestina, 1 en el párrafo 4 del preámbulo, expresa el acuerdo de ambas partes “para enfrentar los desafíos comunes que requieren de un enfoque global y coordinado, teniendo en cuenta sus respectivas características distintivas, actuarán con respeto por los valores y la dignidad humana de la otra parte”.
◾ En el Artículo VII de Cooperación Cultural y Educativa, este protocolo llama a las partes a centrar su cooperación educativa sobre “otras formas de promover un mejor entendimiento mutuo de sus respectivas culturas”.
◾ Artículo VII del anexo sobre “El Programa Pueblo a Pueblo:” 2
2. Las dos partes cooperarán para mejorar el diálogo y las relaciones entre sus pueblos, así como también en la obtención de una exposición más amplia de los dos pueblos al proceso de paz, su situación actual y pronosticados resultados.
3. Las dos partes deberán tomar medidas para fomentar el debate público y la participación, a fin de eliminar las barreras a la interacción e incrementar el intercambio de pueblo a pueblo y la interacción dentro de todas las áreas de cooperación descritas en el presente anexo y de conformidad con los objetivos generales y principios establecidos en el presente anexo.
◾ De acuerdo al Memorando Wye River del 23 de octubre, 1998, el párrafo 3,3 del lado palestino acordó emitir un decreto que prohíbe todas las formas de incitación a la violencia o al terrorismo y el establecimiento de mecanismos para actuar de forma sistemática contra todas las expresiones o amenazas de violencia o terrorismo. Este decreto será comparable a la legislación israelí existente que trata con el mismo tema.
De la misma forma, las partes acordaron que una comisión estadounidense-palestino-israelí se reunirá de forma periódica para controlar posibles casos de incitación a la violencia o al terrorismo y hacer las recomendaciones e informes sobre la manera de prevenir tal incitación. Los bandos israelíes, palestinos y estadounidenses cada uno designaran un especialista de medios, un representante de la ley, un especialista en educación y un actual o ex elegido funcionario al comité.
◾ La “hoja de ruta del Cuarteto a una solución permanente al conflicto palestino-israelí” (2003)4 requiere específicamente que al inicio de la aplicación de la primera fase del programa que ambas partes terminen toda incitación contra el otro por las instituciones oficiales.
◾ La necesidad de controlar la incitación se refiere específicamente en la Resolución del Consejo 1515 del 19 de noviembre, 2003, que hizo suya la “Hoja de Ruta”, reiterando la demanda de un cese inmediato de todos los actos de violencia, incluidos todos los actos de terrorismo, provocación, incitación y destrucción.
Referencias a la incitación dentro de los instrumentos internacionales
Tal vez el instrumento internacional más pertinente que trata con la lacra de incitar el terrorismo es la Resolución 1624 (2005) 5 del Consejo de Seguridad de la ONU. Si bien esta resolución no puede considerarse formal y legalmente aplicable a la Autoridad Palestina, que no es un estado ni tampoco miembro de la ONU, puede ser un indicativo de la opinión de la comunidad internacional. Esta resolución está sin duda dirigida a aquellos estados que participan directamente en el proceso de negociación que tienen influencia en el liderazgo palestino.
Esta resolución, en sus párrafos preámbulo tercero y cuarto, establece:
Condenar… en los términos más enérgicos la incitación de actos terroristas y repudiar los intentos de justificar o glorificar actos terroristas que puedan incitar nuevos actos terroristas.
Profundamente preocupado de que la incitación de actos terroristas motivados por el extremismo y la intolerancia representa un peligro grave y creciente al disfrute de los derechos humanos, amenaza el desarrollo social y económico de todos los estados, socava la estabilidad global y prosperidad y debe ser abordado con urgencia y de forma proactiva por las Naciones Unidas y de todos los estados y haciendo hincapié en la necesidad de tomar todas las medidas necesarias y apropiadas de conformidad con el derecho internacional en el ámbito nacional e internacional a fin de proteger el derecho a la vida.
De manera similar, el primer artículo de la resolución determina la obligación impuesta por el Consejo sobre los estados:
Exhorta a todos los Estados a que adopten tales medidas que puedan ser necesarias y apropiadas y de conformidad con sus obligaciones bajo el derecho internacional en:
(a) Prohibir por ley la incitación a cometer un acto o actos de terrorismo;
(b) Evitar tal conducta;
(c) Negarle protección a toda persona a la cual exista una creíble e información pertinente que den motivos fundados para considerar de que han sido culpables de tal conducta;
El tercer artículo de la resolución insta a los estados a:
continuar los esfuerzos internacionales a fin de mejorar el diálogo y ampliar el entendimiento entre civilizaciones, en un esfuerzo por prevenir que se atente indiscriminadamente contra diferentes religiones y culturas y tomar todas las medidas que sean necesarias y adecuadas y de conformidad con sus obligaciones bajo el derecho internacional con el objetivo de luchar contra la incitación de los actos terroristas motivados por el extremismo y la intolerancia e impedir la subversión de las instituciones educativas, culturales y religiosas por parte de los terroristas y sus partidarios;
La Estrategia Global contra el Terrorismo de las Naciones Unidas, adoptada como una resolución de la Asamblea General de la ONU en septiembre, 2006, 6 en su Plan de Acción anexo, se dirigió al tema de las medidas para hacerle frente a las condiciones que propician la propagación del terrorismo y en referencia a la incitación, determinó “Continuar trabajando para adoptar tales medidas que puedan ser necesarias y adecuadas y de acuerdo con nuestras obligaciones bajo el derecho internacional a fin de prohibir por ley la incitación de cometer un acto o actos de terrorismo y prevenir dicha conducta”.
Incitación verdadera de la Autoridad Palestina
A pesar de los compromisos específicos arriba mencionados respecto a Israel y las obligaciones internacionales, la Autoridad Palestina continua utilizando deliberadamente el lenguaje deseado, ya sea abierta o por insinuación, a fin de incitar a la población a través de difundir miedo y sospecha de albergar sentimientos de desconfianza, hostilidad y odio hacia Israel y los judíos.
Los efectos nocivos y tóxicos en la psique de la población palestina son predecibles cuando un líder palestino (Abu Mazen) objeta públicamente los “pies sucios de los israelíes” que pisan el complejo de Al Aqsa; cuando este pisa sobre una bandera israelí; cuando los líderes palestinos constantemente, en repetidas ocasiones y públicamente cuestionan la legitimidad misma de la existencia de Israel y su herencia judía en la zona; y cuando los niños palestinos, desde el kindergarten en adelante, son manipulados a través del sistema oficial de educación palestina a odiar el judío, a ver al judío como el enemigo y glorificar a aquellos que han asesinado judíos.
Una serie de ejemplos oportunos recientes son indicativos de una política permanente y activa de incitación oficial palestina al miedo y el odio. La glorificación de los terroristas suicidas, el uso de acusaciones falsas, incluyendo la “limpieza étnica” y el “apartheid”, que no guardan relación con la realidad, tiene la intención de crear miedo y fomentar la objeción, la hostilidad y la violencia. Esta tiene la intención de incitar a las poblaciones árabes civiles en Cisjordania y en Jerusalén Oriental a la violencia en el temor de una percibida (y totalmente infundada) campaña por Israel a fin de deshacerse de las poblaciones árabes de Cisjordania y Jerusalén Oriental.
El Falso Rumor de Al Aqsa
El 21 de agosto, 1969, un australiano no judío mentalmente inestable comenzó un incendio en la Mezquita Al-Aqsa. El fuego fue extinguido y el daño reparado. Sin embargo, este episodio fue utilizado por los medios de comunicación árabes para aumentar el miedo y el malestar entre los frecuentadores árabes de la Mezquita Al-Aqsa con el objetivo de generar disturbios, que de hecho ocurrieron.
El 15 de marzo, 2010 la televisión oficial de la Autoridad Palestina decidió reavivar la mentira acusando a Israel de ayudar en el ataque incendiario de 1969 a la Mezquita Al-Aqsa afirmando de nuevo falsamente, que Israel había estado involucrado en el incendio provocado y que fue un judío que inició el fuego con la ayuda del gobierno israelí.
El libelo fue revivido a través de una diapositiva transmitida por el canal 7 de la televisión de la AP afirmando que “el judío Dennis Michael incendió la Mezquita Al-Aqsa, con el apoyo del gobierno judío, el cual cortó el suministro de agua de los barrios cercanos a la Mezquita Al- Aqsa a fin de retrasar las operaciones para extinguir [el fuego]“.
Lecciones a aprender
Ningún proceso de paz puede esperar que prevalezca si constante y sistemáticamente está siendo socavada por una política generalizada de incitación y adoctrinamiento. Todos tres factores hacen del proceso de paz imposible: el miedo, la desconfianza y el odio contra el otro bando que emana de los más altos niveles de gobierno, cala a través del sistema religioso, social, cultural y educativo, hasta el más joven e impresionable.
Es razonable suponer que una cultura de desconfianza y odio, avivada por la constante incitación religiosa y pública, inevitablemente conduce a la violencia y al terrorismo y, como tal, socava el concepto de las relaciones pacíficas. Un liderazgo que de manera abierta y oficial sanciona y fomenta tal incitación no puede enseñar manos limpias a la comunidad internacional y quejarse por la falta de progreso en el proceso de paz.
Claramente, la institución de la maquinaria pública apropiada y eficaz dentro de las infraestructuras religiosas, culturales y educativas de la Autoridad Palestina es un requisito necesario y urgente a fines de supervisar y prevenir la incitación a nivel público. Sin embargo, una política de este tipo sólo pudiera aplicarse si los dirigentes palestinos manifiesten a través de sus propios actos, declaraciones y el comportamiento de una voluntad sincera y genuina de poner fin a la incitación y detener su utilización como arma y cumplir con los compromisos palestinos en su acuerdos con Israel. El daño que se ha hecho en moldear las mentes de innumerables niños y jóvenes a fin de odiar a Israel, odiar al judío y ver a los terroristas como modelos a seguir, probablemente tome muchos años y posiblemente una generación en reparar.
Publicado en http://jcpa.org/article/palestinian-incitement-to-violence-and-terrornothing-new-but-still-dangerous/
Notas al final
* Basado en un artículo del autor en Reseñas temáticas sobre Jerusalén, marzo, 2011 (http://jcpa.org/article/are-the-palestinians-ready-for-peace-palestinian-incitement-as-a-violation-of-international-legal-norms/)
1. http://www.mfa.gov.il/MFA/Peace+Process/Guide+to+the+Peace+Process/THE+ISRAELI-PALESTINIAN+INTERIM+AGREEMENT+-+Annex+VII.htm
2. http://www.mfa.gov.il/MFA/Peace+Process/Guide+to+the+Peace+Process/THE+ISRAELI-PALESTINIAN+INTERIM+AGREEMENT+-+Annex+VI.htm#article8
3. http://www.mfa.gov.il/MFA/Peace+Process/Reference+Documents/The+Wye+River+Memorandum.htm
4. http://www.mfa.gov.il/MFA/Peace+Process/Guide+to+the+Peace+Process/A+Performance-Based+Roadmap+to+a+Permanent+Two-Sta.htm
5. Aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en 14 de septiembre, 2005
6. A / RES / 60/288.
7. http://www.palwatch.org/main.aspx?fi=157&doc_id=1769
La incitación palestina a la violencia y el terrorismo: nada nuevo, pero aún así peligroso
09/Nov/2015
Hatzad Hasheni, por Embajador Alan Baker